sábado, 3 de julio de 2010

Una de las Cartas de Bolívar a Manuela (La de más amor)


De Simón Bolivar a Manuela Saénz.
Ecuador, Septiembre de 1826


Mi encantadora Manuela:
Tu carta del 12 de setiembre me ha encantado: todo es amor en ti... yo también me ocupo de esa ardiente fiebre que nos devora como a dos niños. Yo, viejo, sufro el mal que ya debía haber olvidado. Tú sola me tienes en ese estado. Tú me pides que te diga que no quiero a nadie. ¡Oh, no! A nadie amo: a nadie amaré. El altar que tu habitas no será profanado por otro ídolo ni otra imagen, aunque fuera la de Dios mismo. Tú me has hecho idólatra de la humanidad hermosa, de Manuela. Creéme: te amo y te amaré sola y no más. ¡No te mates!
Vive por mí y para ti: vive para que consueles a los infelices y a tu amante, que suspira por verte. Estoy tan cansado del viaje y de las quejas de tu tierra que no tengo tiempo para escribirte con letras chiquitas y cartas grandotas como tú quieres. Pero en recompensa, si no rezo, estoy todo el día y la noche haciendo meditaciones eternas sobre tus gracias y sobre lo que te amo, sobre mi vuelta, y lo que harás y lo que haré cuando nos veamos otra vez. No puedo más con la mano. No sé escribir.

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